EL CUENTO DE RAGODA LA NIÑA QUE BUSCABA LA FUENTE CON AGUA PARA CALMAR SU SED DE CONOCIMIENTO UNIVERSAL
EL CUENTO DE RAGODA LA NIÑA QUE BUSCABA LA FUENTE CON AGUA PARA CALMAR SU SED DE CONOCIMIENTO UNIVERSAL
Martes, 2 de Diciembre 2025
En aquellos Tiempos Pasados, en una Tierra Perdida y Olvidada, existió una Niña llamada Ragoda, Adolescente, casi Mujercita, que en aquella Remota Tierra, buscaba una Fuente con Agua para Calmar su Sed.
Caminó y caminó durante días, durante meses, casi durante años, buscando una Fuente que saciara esa sed y llenara dentro de sí, ese vacío que sólo el Alma comprende cuando busca y no encuentra.
Buscó en la Tierra y sólo halló sequedad y aridez.
Buscó en el Aire y sólo encontró brisa y vendaval.
Y comprendió que sólo la Fuente podría saciar su Sed del Agua de la Verdad.
Pero por aquel entonces en ese lugar de la Tierra apartado del Mundo Conocido, ningún hombre o mujer había construido aún ninguna Fuente porque ni siquiera conocían de su existencia.
Un buen día caminando por un bosque de Álamos y Chopos, la Tierra se abrió a su paso y contestó, porque sabía que ella merecía ser ayudada por el Planeta que la engendró.
Ragoda, entre pasos cansados, que sólo el que busca y no encuentra en la Tierra, conoce su tedioso peso cual plomo, encontró un claro en ese bosque, en el que la maleza, hasta ese momento, se había ido enredando en los pasos cansados de esa niña adolescente que buscaba y no encontraba, milagrosamente de aquel claro surgió oculto entre la maleza un Camino que se abría a su paso.
Ragoda dirigió sus pasos hacia ese Camino, que con Esperanza se abría ante sus ojos y durante bastante tiempo caminó por él, continuando su búsqueda incansable, pero en el Camino encontró que el Sendero se bifurcaba en Dos y le presentaba un nuevo problema, el de tener que elegir qué sendero seguir, si elegía derecha igual se equivocaba y acababa en un acantilado, si elegía izquierda igual el Camino se volvía a perder y desaparecía igual que apareció.
Entonces, el Aire, que conocía ya los pasos de Ragoda, sintió Compasión por esa niña, casi mujercita adolescente, que buscaba y buscaba la Fuente que saciara su Sed y quiso ponerse a su servicio y con respeto y distancia ayudarla, sin que esa niña inocente se pudiera percatar de ese servicio que el Aire le prestaba.
Entonces, en esa encrucijada de caminos opuestos, en los cuales Ragoda tenía que elegir, sintió que el Aire se agitaba, que el viento comenzaba a soplar con más fuerza de la acostumbrada y que su manto que cubría su cabeza hasta ese momento, con la Fuerza del viento volaba y volaba, con aquel súbito e inesperado vendaval que se lo arrebataba y llevaba, con ese enfurecido e inesperado aire, como sólo los que han vivido huracanes saben de su peligro real.
Ragoda, en esa encrucijada de Caminos opuestos, no pensó en ese momento, no dudó en ese momento, no le dió vueltas a la cabeza si derecha o izquierda, simplemente actuó y decidió sin más, sin dudar, como sólo el instinto sabe hacer decidir al momento, sin pensar nada más.
Y salió corriendo detrás de su manto, el que durante todo su Camino vital había cubierto su cabeza. Si eligió entre derecha o izquierda, es un dato irrelevante que no aporta nada a este cuento encantado e inventado, sencillamente su instinto eligió por su mente y su cuerpo actuó y decidió.
Llevada por el viento, corriendo tras su manto volando, arrastrado con la fuerza del aire huracanado, Ragoda corrió y corrió tras del manto que había cubierto su cabeza, hasta aquel vendaval inesperado.
Y tras su manto, después de un maratón de obstáculos para recuperarlo y no perderlo, por fin los elementos la ayudaron a encontrar aquello que buscaba, esa Fuente que saciara su Sed, pero lo que encontró no fue una Construcción humana para canalizar las Aguas, encontró un hermoso Río cuyas Aguas venían de las Montañas Nevadas, que en el deshielo abastecían de Agua las zonas bajas de ese lugar remoto y perdido del Mundo.
Ragoda entonces pudo llenar su Cántaro de Agua, que ella misma construyó con sus manos, con barro y agua de ese río encontrado inesperada y accidentalmente, moldeando la Tierra y el Agua a su gusto, le dió forma a su Cántaro, después de ello, secó su molde de arcilla, bajo el Sol radiante y abrasador de aquel recóndito lugar.
Y con su Cántaro, que cada día llenaba en ese Río de Aguas claras, cristalinas y limpias, pudo calmar su Sed, comprendiendo que esa Fuente que buscaba y no encontraba, sólo era una construcción humana, que en aquellas Regiones de la Tierra perdidas y olvidadas, jamás nadie lo había imaginado ni creado.
Siguiendo su Camino, entendió que la Fuente , en aquella Tierra Recóndita y Remota, podía construirla ella misma con sus propias manos.
Aquella niña adolescente, casi mujercita entonces, durante años creció junto a las aguas, de aquel río encontrado por casualidad.
Ya convertida en una mujer adulta, que durante años y años recorrió aquel río, un buen día decidió caminar un poco más allá, siguiendo el curso de aquel río perdido, en esa tierra remota, aún sin nombre concreto conocido.
Y en su expedición incansable, sus pasos le llevaron un buen día, a descubrir un Gran Lago Oculto y Perdido entre la Nada, que nadie conocía.
Y allí, en ese maravilloso Lago de Aguas Limpias, Puras y Cristalinas, que cual Espejo reflejaban el Cielo Azul, sin nubes que nublaran la visión, pudo ver en él reflejadas las Estrellas y alzar su corazón al Universo cada Noche, poniendo nombre a cada una de esas luces, que brillaban en el Nocturno Cielo, de aquel Remoto Lugar Perdido y Olvidado, en la inmensidad de ese Planeta Tierra.
Y allí se asentó y decidió ponerle nombre a ese Lago, al cual le hablaba cada día y cada noche y el Lago contestaba, con el idioma de las Ondas que emiten las aguas, cuando sobre ellas arrojas una piedra, generando múltiples e ilimitados círculos concéntricos que se amplifican como las palabras y las ideas, que se emiten y el eco del aire las devuelve.
Y Ragoda, después de tantos años de búsqueda incansable, quiso llamar a ese Lago encontrado por casualidad, Victoria.
El Alma de una niña adolescente, llamada Ragoda, buscó en el Río Eterno de la Consciencia Universal, Agua para calmar sus Emociones, su Sed de Conocimiento y Verdad.
El Agua es el mundo de sensaciones, de sentimientos y emociones.
El Aire es el mundo de las ideas.
La Tierra, el mundo de la Materia de lo concreto.
Quien busca la Fuente, a través de su corazón, intuición e instinto, sin dejar nunca de buscar, actúa, encuentra a través de los Elementos, que la Fuente en sí misma está en tu interior.
El Lago, es la Conciencia, Colectiva, Universal y refleja las Estrellas cual Espejo cuando adquieres la Conciencia Cósmica y miras más allá de la materia hacia arriba, hacia el Cielo, más allá de nuestras mentes pensantes, descubriendo que allí está el verdadero Hogar, del que venimos y al que volveremos, porque todos somos hijos de las Estrellas, que hace millones de Años, llegaron a este Planeta, trayendo elementos como el Oxígeno, el Hidrógeno y el Carbono, de allí nacimos durante millones de años de Evolución, y cuando nos vayamos volveremos allí a flotar como el Aire hacia las Estrellas, hacia nuestro Hogar Universal.
Autora: Noemí Rodríguez.
Pirámide del Grial.
